Traducción y subtitulación: «Manuel Chaves Nogales: El hombre que estaba allí»

Durante el pasado mes de marzo, mis compañeros del curso de Traducción audiovisual de Cálamo&Cran y yo tuvimos el placer de colaborar en la traducción y subtitulación del documental «Manuel Chaves Nogales: El hombre que estaba allí», de ASMA Films. ¡Y fue toda una experiencia! Nunca había realizado ningún proyecto parecido, así que aprendí muchísimo, tanto de lo bueno como de lo malo, sobre esta profesión.

El hombre que estaba allí es un documental en construcción producido por ASMA FILMS. Su protagonista es el periodista Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897 – Londres, 1944). Aportan sus testimonios Pilar Chaves Jones, María Isabel Cintas, Antonio Muñoz Molina, Andrés Trapiello y Jorge Martínez Reverte.
Fuente: http://elhombrequeestabaalli.wordpress.com/el-hombre-que-estaba-alli/

Proceso de traducción: El documental se iba a traducir también al francés, pero los alumnos que quisimos participar sólo nos ocupamos de la parte inglesa. Al recibir la transcripción del vídeo tratamos de dividir el texto entre nosotros de la mejor forma para agilizar la traducción ya que contábamos con un margen de tiempo muy ajustado. En cierto modo se agradecía que el documental no contase con un vocabulario muy especializado, pero aun así siempre aparecen algunos términos que hacen que surjan dudas: ¿lo dejo en español o lo traduzco al inglés?, ¿tendrá un equivalente comprensible?, ¿es realmente necesario incluir una explicación extra? Por suerte contábamos con el apoyo de nuestros profesores, con los que nos reunimos en el aula para comentar estas dudas y recibir instrucciones, además de los correos que nos mandábamos entre nosotros cuando las dudas surgían y necesitábamos una segunda opinión.

Aquí estamos en el aula de Calamo&Cran peleándonos con Virtual Sub Sync y la localización de subtítulos.

Aquí estamos en el aula de Calamo&Cran peleándonos con VisualSubSync y la localización de subtítulos.

Proceso de subtitulación: Ésta fue la parte que más me gustó pero también la que más quebraderos de cabeza me dio. ¡Con lo sencillo que parece hacer subtítulos y los problemas que dan! Utilizamos el programa VisualSubSync que nos permitía usar directamente el txt en el que habías realizado la traducción. A partir de ahí, utilizando la onda de sonido del vídeo, que se podía reproducir mientras trabajabas, nos dedicamos a localizar: señalábamos el principio y el final de una sección de la onda de sonido y la asociábamos al texto correspondiente. Pero claro, las frases debían retocarse para que tuviesen 38 caracteres o menos, contando además la puntuación. Eso a veces podía resultar un auténtico infierno ya que no siempre era sencillo quitar partes de la frase: ¿y si se pierde sentido?, ¿y si quito algo vital? y el siempre horrible «tengo 39 caracteres y lo único que puedo quitar es el punto». A veces era muy frustrante, pero al menos el programa te ayudaba indicándote cuándo un subtítulo iba muy rápido y cuándo era aceptable para la lectura. También tuvimos que tener en cuenta el formato de los subtítulos dependiendo de si lo que aparecía en pantalla era un inserto o si hablaba el narrador o una persona estaba siendo entrevistada. Al final, a pesar de todos los contratiempos, no podías evitar cierta satisfacción al ver vídeo con los subtítulos que tú misma habías hecho.

Para que veáis un ejemplo de nuestro trabajo, aquí os dejo el tráiler del documental en inglés:

Fuente: http://vimeo.com/asmafilms.

Finalmente, el pasado 25 de julio fue la presentación del documental en las oficinas de Cálamo. Tenéis un resumen del evento en esta entrada del blog de Cálamo&Cran.

Luis Torrente (ASMA Films) con Celia y Antonio Martín (Cálamo&Cran)
Fuente: http://elhormiguerodecalamoycran.wordpress.com

Mi valoración personal de todo el proceso tiene partes positivas y negativas. Lo mejor fue el poder trastear con el programa de subtitulado y aprender de primera mano el proceso en un caso real y cómo se lleva a cabo el subtitulado a partir de una traducción que tú misma has hecho. Quizá lo peor fue el tiempo, tan ajustado que apenas podíamos reconsiderar lo que habíamos hecho en la traducción o en los subtítulos, y cierta desorganización entre alumnos, profesores y clientes. A pesar de ello, de todo se aprende, y creo que incluso con los aspectos menos alegres ha sido una experiencia enriquecedora que me gustaría repetir pronto.

¡Un saludo y gracias por leer! 🙂

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